Presentación de “El sonido de la sal” y “La dama, el poeta y el ropavejero”

la-dama-el-poeta-y-el-ropavejero-200El Ateneo Español de México y ESN invitan
a la presentación de los libros
El sonido de la sal y La dama, el poeta y el ropavejero
de Ana María Jaramillo
Ateneo Español de México
22 de septiembre a las 19:00 horas.

 

 

ivitacion-ana-maria

El sonido de la sal es casi un libro trágico… digo
casi pues la autora, Ana María Jaramillo, ha sabido
atenuar las tintas desgarradoras y dejar las
alarmas en la superficie amable de lo doméstico.
La narración abre diversos escenarios y da una serie de calas
o de muestras que hacen imaginar al
lector la gran novela —o el novelón, si se quiere— que hay detrás.
La forma en que la narración juega con las referencias mitológicas
incorporándolas a su trama es certera y elegante, persuasiva.
Hay una musicalidad del acontecimiento que solamente
se puede comprender desde una lectura pausada y, sobre todo,
desde una relectura. Los personajes desfilan como en una linterna encantada
trazando la esfera en que se desenvuelve el mundo —tanto el de la autora
como el de la humanidad que la acompaña. Hay secretos, pero lo que
subsiste es la realidad de la experiencia salvada por la literatura y la poesía,
pues es en ese otro sentido un ejemplo a seguir, o si quiere, mejor un
«método» para cazar las mariposas y abejas de la experiencia vivida en una red verbal.

Adolfo Castañón

 

La dama, el poeta y el ropavejero
Cambalache de enseres y otros recuerdos
La literatura fantástica es el mundo de las pulsiones más expuestas, por eso es a veces
pesadilla, drama, épica y lamento, pero también celebración y promesa cumplida.
Ana María Jaramillo usa los arquetipos del príncipe
—aquí el poeta— y la bella, pero los hace dialogar a través del ropavejero,
Comerciante de sentimientos usados,
para que esos sentimientos sigan presentes,
sobreviviendo a la juventud que les da razón de ser.
Ejercicio lleno de humor que hace a la intensidad
florecer en una sonrisa donde la autora está todo el tiempo guiñando
un ojo a su lector, como diciéndole: ya sabes de lo que hablo y encontrando
en ese saber una complicidad y una comunión.
Su tono de fantasía es lo que permite que la intensidad de lo vivido
no se vuelva insoportable y se pueda compartir.
Como en algunos de sus libros anteriores —especialmente Eclipses
la autora juega a subvertir desde su propia lógica la sinrazón del amor.

 

¡Compartir!
Share on FacebookTweet about this on TwitterPin on PinterestShare on Google+Email this to someonePrint this page